¿Qué es la ansiedad?

La eterna pregunta… Pues te diré que… ¡Ansiedad tenemos todos! Y ahora tú me dirás…

 “ Eso no puede ser, en mi entorno nadie se encuentra como yo ni veo que tengan mis síntomas”.

Y ahí debo darte la razón. Pero verás, todos tenemos espalda y sólo a algunos les duele.

La ansiedad es una respuesta física de preparación para huir de un peligro o enfrentar una amenaza. Prepara tu cuerpo para la acción. Hasta aquí no suena a problema, ¿no crees?

Y eso es porque no lo es. Es una suerte que nuestro cuerpo trate de proteger nuestra vida y nuestra seguridad a toda costa.

Sin embargo, no todos tenemos la misma sensibilidad ante el peligro. Algunos tienen muy poca, lo cual tampoco es mejor, otros un nivel intermedio y más adecuado. Y otros tienen un nivel de sensibilidad al mundo mucho más alto, lo que les genera miedo e inseguridad en más ocasiones.

¿Esta sensibilidad a qué se debe? ¿Es de nacimiento?

No, salvo algunos rasgos de personalidad y temperamento con los que nacemos que pueden propiciar en algunos casos sentir ansiedad. La verdad es que la inmensa mayoría de las personas con ansiedad deben sus síntomas a patrones aprendidos en la infancia o en la juventud. Ideas sobre ellos mismos y el mundo que les rodea.

Experiencias traumáticas con elementos que ahora les dan miedo, creencias irracionales, ideas aprendidas. Todo ello combinado con unos recursos personales más o menos desarrollados que ayudan o dificultan en el manejo de la ansiedad.

¿Qué quiero decir con esto?

Que no te sientas culpable.

La mayoría de las cosas que te han llevado a vivir ansiedad ahora mismo ni siquiera dependían de ti. Así que vamos a cambiar la palabra “culpa” por “responsabilidad”.

No tienes la culpa, pero desde luego tienes la responsabilidad de qué hacer con esta situación ahora mismo. Podrías comenzar un trabajo para manejar tu ansiedad o podrías no hacerlo, ambas opciones son respetables en igual medida.

Ahora bien, estando en la situación de tener que elegir, yo siempre recomendaré avanzar y crecer. Sobre todo para que no estés con el fastidio de los síntomas día sí y día también y puedas vivir de una forma mucho más placentera.

¿Por qué es importante apoyarme en un profesional?

Porque, no nacemos sabiendo manejar la ansiedad y es normal necesitar que un profesional nos enseñe.

En otras situaciones y con otras problemáticas de nuestra vida lo vemos muy claro y no dudamos en contactar con un profesional. No se nos ocurriría tratar de arreglar el motor estropeado de nuestro coche sin tener ni idea de mecánica, por ejemplo.

El problema es que toda la vida nos invitan a autogestionarnos. A saber controlarnos y mantenernos estables. Pero si te das cuenta, ¡no nos han enseñado a hacer eso en ningún momento!

Tu motor es tu mente que viene sin instrucciones desde que naciste. Es totalmente normal contar con alguien que ya sabe cómo funciona y puede ponerte las cosas mucho más fáciles y agradables.

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